Exposición bíblica sobre la generación de Coré, Núm.16
Eran las 5:00 a.m. y el peso del desánimo se había apoderado de mi alma, nublando mi capacidad de encontrar consuelo en la oración. La rumiación constante de mis pensamientos como un disco rayado, repetía mis preocupaciones una y otra vez, alejándome de la paz que solo la presencia de Dios puede brindar.
En medio de esta tormenta interna, mis ojos se dirigieron hacia el aposento que Juan, mi esposo, había construido con tanto amor: un rincón de esperanza frente a la ventana, donde la Biblia y la libreta aguardaban en silencio.
Esa madrugada, sin embargo, el silencio no traía consuelo, sino la palpable ausencia de mi deseo de buscar a Dios. ¿Podría encontrar en esta madrugada, en la oscuridad de mi desánimo, un rayo de la gracia de Dios?
Por costumbre, sobre la mesa de ese aposento, siempre reposa mi libreta con un bolígrafo y mi Biblia. Miré el reloj digital, pequeño y curioso, de un color púrpura llamativo, marcando las 5:00 a.m. La hora parecía burlarse de mi desánimo nocturno.
Sin deseos de desayunar, ni leer la Biblia, guardé todo: mi libreta, bolígrafo y la Palabra que tantas veces me ha sostenido. Miré hacia la ventana, fijando mi mirada hacia el cielo oscuro donde sólo brillaban las estrellas. Los coquíes, con sus cánticos y melodías que llevo escuchando desde niña, llenaban el aire con su presencia constante.
No sé si a ustedes les ha pasado igual, como que miras la Biblia desde una distancia insalvable, y el desánimo no te permite leer ni una página. Estaría mintiendo si les digo que "fielmente" leo la Biblia cada día, cuando hay mañanas, como esta, que el desánimo me gana la batalla.
Me dirigí a la cocina a prepararme un té de manzanilla. Aún adormecida, con pensamientos rumiantes que parecían no tener causa alguna, miré desde la distancia de la cocina la mesa vacía, sin mi libreta ni mi Biblia. Su ausencia era un recordatorio silencioso de mi lucha interna.
Cuando la tetera estaba a punto de silbar, indicando que el agua estaba lista, la retiré rápidamente de la hornilla, procurando no hacer ruido para no despertar a Juan y a nuestro perrito Cane Corso Cyborg.
Preparé mi taza con el sobrecito de manzanilla, celebrando la perspectiva de disfrutar por unos minutos de un momento de calma.
Ya tranquila y cómoda en mi esquinita en el aposento, casi terminando de tomar el té, palabra de mi Señor Jesucristo vino a mí de manera audible, diciendo: “La generación de Coré”.
El sonido de SU voz no era un eco lejano, sino una presencia que atravesó el desánimo como un relámpago en la oscuridad. Bajé mi rostro por unos segundos, sintiendo que el suelo cedía bajo mis pies. El último sorbo de té quedó abandonado en la taza; de pronto, la comodidad de la silla se volvió insoportable, como si el peso de lo sagrado exigiera postración.
Hay quienes me escriben diciendo: “Qué bien, escuchas la voz de nuestro SEÑOR”, como si fuera un don sencillo, una conversación casual en un día de recreo.
Pero no es así. Escuchar la voz de mi SEÑOR JESUCRISTO en medio del desánimo no es un privilegio ligero; es un encuentro que desgarra lo cotidiano. SU voz no vino para tranquilizarme, sino para confrontarme: “Coré”, el nombre que resonó como un trueno, me obligó a volver a las Escrituras con urgencia, a desenterrar la advertencia sepultada en el Antiguo Testamento en el libro de Números, capítulo 16.
La rebelión de Coré no era solo un relato histórico; era un espejo. ¿Cuántas veces mi desánimo había sido, en realidad, un murmullo disfrazado contra la soberanía de Dios?
¿Cuántas veces, en mi sequedad espiritual, había cuestionado silenciosamente SUS caminos? La gracia que tanto anhelaba no era un consuelo tibio, sino una verdad que iluminaba hasta los rincones más orgullosos del corazón: Él es Dios, y yo no.
Cyborg, nuestro perrito, se acurrucó a mis pies, inconsciente del temblor en mis manos. Tomé la Biblia que horas antes había guardado con indiferencia. Ahora las páginas parecían arder. “La generación de Coré”, no era un mensaje de condena, sino de misericordia: un recordatorio de que incluso en el abismo del desánimo, Dios habla. Y cuando lo hace, no hay tinieblas que resista.
Quedé atónita, como tantas veces antes, sumida en un silencio sagrado que dura minutos… o incluso días. El apetito huía de mí, y el mundo parecía detenerse.
Alzando los ojos al cielo, mi espíritu se aferró a Génesis 1:1:
"En el principio, Dios creó los cielos y la tierra".
"Tú gobiernas sobre todo, como el Creador de todo", susurré. "Aquí estoy, tu sierva, lista para servirte".
Entonces, como un trueno en la quietud, la voz de mi Señor Jesucristo irrumpió de nuevo, clara e inconfundible: "Roma cae". Mis manos, casi sin voluntad propia, alcanzaron la libreta #11 y el bolígrafo. Las páginas en blanco se llenaron de palabras urgentes.
No hubo tregua. Mientras oraba, por tercera vez, Su voz resonó, ahora con una severidad que estremeció mi alma: "Este pueblo que dice adorarme”, declara mi SEÑOR, “ya ha adulterado la puerta del atrio, la valla del atrio y el altar de bronce".
El peso de SUS palabras me dejó sin aliento. No era solo una advertencia; era un llamado a discernir, a recordar que la verdadera adoración exige santidad. ¿Cuánto de nuestro culto moderno ha sido contaminado por la conveniencia, el espectáculo y la idolatría sutil?
Hermanos, vayamos a nuestras Biblias y busquemos el libro de Números en el Antiguo Testamento, capítulo 16, verso 1.
Leamos juntos la Palabra de Dios en el nombre de Jesús.
Voy a leer dos versiones:
La Biblia de Las Américas: "Y se rebeló Coré..." (Números 16:1)
Muchas personas nos preguntan porque en los estudios bíblicos a veces usamos la versión Nueva Traducción Viviente, la versión Reina Valera 1960 y la versión La Biblia Las Americas.
Utilizamos estas 3 versiones, buscando cual traduce mejor el texto para que resulte más entendible, según el tema que pretendemos exponer.
Números 16:1-7 (NTV)
Rebelión de Coré
Cierto día, Coré, hijo de Izhar, quien era descendiente de Coat, hijo de Leví, conspiró con Datán y Abiram, hijos de Eliab, junto con On, hijo de Pelet de la tribu de Rubén. Ellos provocaron una rebelión contra Moisés junto con otros doscientos cincuenta jefes de la comunidad, quienes eran miembros prominentes de la asamblea. Todos se unieron contra Moisés y Aarón y les dijeron: —¡Ustedes han ido demasiado lejos! El Señor santificó a la comunidad entera de Israel y él está con todos nosotros. ¿Qué derecho tienen ustedes para actuar como si fueran superiores al resto del pueblo del Señor? Cuando Moisés oyó lo que decían, cayó rostro en tierra. Entonces les dijo a Coré y a sus seguidores: —Mañana por la mañana el Señor nos mostrará quién le pertenece a él y quién es santo. El Señor permitirá la entrada a su presencia solo a quienes él elija. Coré, tú y tus seguidores preparen sus recipientes para quemar incienso. Mañana enciendan fuego en ellos y quemen incienso ante el Señor. Entonces veremos a quién elige el Señor como su santo. ¡Ustedes, levitas, son los que han ido demasiado lejos.
La Escritura no suaviza la realidad del pecado: ese verbo incisivo — rebeló—, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa "negarse a la obediencia debida". Pero la Palabra revela que Coré no actuó en solitario: "tomó gente y se sublevó contra Moisés". Sublevar, según la RAE, es "levantarse en rebelión, alterar el orden establecido".
Esto no fue un mero desacuerdo entre hermanos; fue un ataque directo contra el orden que el propio Dios había establecido. Hoy, cuando cuestionamos lo que Él ha ordenado, ya sea mediante autoridades piadosas, SU Palabra infalible o SU soberanía incontestable, no estamos ejerciendo "discernimiento", sino repitiendo el pecado de Coré, bajo un disfraz espiritual.
Es aquí donde muchos encuentran "normal" oponerse a las normas establecidas por Yahweh, desafiando abiertamente a las figuras de autoridad que Él ha puesto. Pero la Escritura revela el riesgo mortal de este comportamiento: no era solo contra Moisés que Coré y su séquito se rebelaron, sino contra el mismo Dios.
Números 16:11 (LBLA)
Por tanto, tú y toda tu compañía os habéis juntado contra el Señor; pues en cuanto a Aarón, ¿quién es él para que murmuréis contra él?
Moisés, lejos de ser un líder opresivo, demostró una empatía sorprendente. Cuando los rebeldes lo acusaron, “cayó sobre su rostro" (v.4), buscando la dirección Divina en lugar de defenderse.
Moisés comprendía las quejas humanas, según,
Éxodo 18:13 (NTV) Consejo sabio de Jetro
Al día siguiente, Moisés se sentó para oír los pleitos que los israelitas tenían unos con otros. Y el pueblo esperó a ser atendido delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.
En este texto nos muestra cómo Moisés antes había aceptado consejos, pero esta rebelión era distinta: no era contra fallas humanas de Moisés, sino contra el sistema teocrático, quiero decir un gobierno ejercido directamente por el Santo de Israel, Dios mismo había instituido desde el Éxodo.
Éxodo 19:5-6 (LBLA)
Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa». Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
Las normas que cuestionaban, desde el sacerdocio hasta la guía en el desierto, no las había creado Moisés; eran mandatos explícitos de Yahweh (leer Levítico 8-10; Números 9:15-23). Al rechazarlas, repetían el pecado del Edén: creer que “el libre albedrío” consiste en desobedecer al Dios que los había liberado.
George Whitefield, el evangelista más influyente del Primer Gran Despertar, creía que los humanos tienen libre albedrío para elegir el infierno, pero no el cielo, a menos que Dios opere en ellos para creer y obrar en fe.
Génesis 3:4-5 (NTV)
—¡No morirán!—respondió la serpiente a la mujer—. Dios sabe que, en cuanto coman del fruto, se les abrirán los ojos y serán como Dios, con el conocimiento del bien y del mal.
Hoy, cuando tachamos de "injustas" las normas bíblicas o despreciamos autoridades espirituales legítimas, ¿no estamos haciendo lo mismo? La tragedia de Coré no fue solo su castigo, sino haber perdido la bendición de someterse al liderazgo que Dios usaba para moldear a SU pueblo.
Números 16:31-33 (NTV)
Apenas Moisés terminó de decir estas palabras, la tierra repentinamente se abrió debajo de ellos. La tierra abrió la boca y se tragó a los hombres, junto con todos los de su casa y todos sus seguidores que estaban junto a ellos y todo lo que poseían. Así que descendieron vivos a la tumba, junto con todas sus pertenencias. La tierra se cerró encima de ellos y desaparecieron de entre el pueblo de Israel;
¿Era Moisés un opresor? La Biblia muestra lo contrario: él era el hombre más manso (Números 12:3), que intercedió por el pueblo incluso después de esta rebelión, (Deuteronomio 9:25-29). El verdadero problema no era el líder, sino el corazón natural de Coré: rechazó que Dios tenga derecho a decidir cómo debe gobernarnos.
¿No hacemos igual cuando llamamos “injustos”, los requisitos de Cristo JESÚS para que los hombres puedan entrar al reino de los cielos?
Mateo 5:20 (RVR1960)
Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Ellos conocían intelectualmente lo que Dios había ordenado. Coré no era un ignorante; su nombre aparecía en las genealogías sagradas (Éxodo 6:21) como jefe de familia levítica.
¿Se desviaron intencionalmente? La Escritura es clara: "Yo, el Señor, escudriño el corazón" (Jeremías 17:10). Su rebelión no fue un mal entendido, sino una decisión consciente de rechazar las normas divinas, expresando una rebelión pecaminosa que ya habitaba en sus corazones naturales.
El patrón de conducta, revelaba constantemente la rebelión de sus corazones en un anticonformismo, que no se trataba de buscar mayor santidad, sino de resistir como grupo al orden establecido por Dios (Números 16:3) "¡Todos somos santos!"
Mientras continuaba estudiando y escribiendo fue entonces cuando la voz de mi Señor Jesucristo resonó en mí con claridad diciendo: “Coré era esclavo. Tenía mente de esclavo”. Ahora entiendo por qué Dios escogió a Moisés.
Comprendí que aunque físicamente liberados de Egipto, arrastraban una mentalidad de servidumbre como laicos (Hechos 7:39), la misma que los hacía añorar las ollas de Egipto (Números 11:5) y ahora los llevaba a desconfiar de la provisión de Dios en el desierto.
Hechos 7:39 (NTV)
»Sin embargo, nuestros antepasados se negaron a escuchar a Moisés. Lo rechazaron y quisieron volver a Egipto.
Números 11:5 (NTV)
Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto y teníamos todos los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que queríamos.
Mientras exigían "libertad" (Números 16:13), demostraban estar espiritualmente encadenados. Su verdadera esclavitud no era a Moisés, sino a los paradigmas de su vida pasada en Egipto, que no les permitía tener una comunión eterna con Dios.
¿Cuántos cristianos repiten este error? Claman por "liberación" de sus vicios, contra la maldad que habita en ellos que no pueden contener, sin embargo, se mantienen en la congregación de los santos como laicos, como servidumbre, obedeciendo los dogmas que imponen los hombres para tener una ventaja social.
Ignoran lo que el Apóstol Pablo escribió: Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. (2 Corintios 3:17).
Pero esta libertad basada en la doctrina de Cristo, nunca es para rebelión; es para un grato sometimiento que produce un gozo, cuando recordamos que fuimos rescatados, con precio de sangre real de nuestro Egipto espiritual.
La cita de 2 Corintios 3:17 muestra la verdadera libertad en Cristo vs. la falsa perspectiva de tener libre albedrío de Coré.
La realidad es que, la falsa perspectiva que tienen los hombres, aun los líderes religiosos de que Dios les “otorgó” libre albedrío que le faculta al hombre para tomar decisiones en actuar conforme a la ética, siempre terminan desobedeciendo los mandamientos bíblicos con la intención en definir a Dios, desde el punto de vista del razonamiento humano.
La redención en Cristo nos llama a someternos a SU voluntad, no por obligación, sino porque estamos unidos a Él.
Colosenses 2:9-10 (NTV)
Pues en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano. De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo, quien es la cabeza de todo gobernante y toda autoridad.
Hermanos, ¿cuántos “Corés” modernos hay en las instituciones religiosas que gritan “legalismo” cuando su sistema de religión a la cual se someten como laicos, es expuesto a la luz de la Palabra de Dios?
Cuando los Corés dicen: “estos siempre están en contra de las doctrinas que enseñamos, que son bíblicas”.
Pero como Coré, no entienden: la libertad que Cristo da no es licencia para desafiar a Dios, sino poder para obedecerle conforme a la sabiduría de Dios que se encuentra, solamente en la Biblia y no en supuestas revelaciones personales que alegan que son bíblicas sin exponer evidencia y que la servidumbre de los laicos aceptan sin establecer cuestionamientos que incomoden a sus líderes “espirituales”, cuando, como ministros competentes en un nuevo pacto tenemos que estar capacitados para establecer defensas al evangelio del reino de los cielos, con el fin de derribar los argumentos de los hombres.
1 Pedro 3:15 (RVR1960)
sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
Hermanos, es normal que uno llegue a una congregación y acepte participar de un culto y adoptar los dogmas que impone el concilio o la denominación. Pero, la Biblia nos ordena el renovar nuestro entendimiento según la sabiduría de Dios, para llegar a la madurez espiritual la cual nos permita el tener el discernimiento para definir, qué doctrina provienen de la Palabra de Dios, de dogmas que provienen de las conclusiones a las cuales han llegado ciertos académicos, según sus propias reflexiones.
La epístola según Judas expresa el temor apostolico a la manifestación de la apostasía que se ha manifestado en la iglesia, cuando los académicos pretenden definir, según sus propias reflexiones, que es bíblico y que no es bíblico, aun pretendieron definir la naturaleza de Dios por medio de vanas filosofías de hombres.
Colosenses 2:8 (RVR1960)
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
"¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Coré" (Judas 11). Estas palabras del hermano del SEÑOR resuenan hoy con una fuerza profética innegable, advirtiéndonos que aquellos que distorsionan la gracia de Dios para justificar su rebelión están destinados a compartir el mismo fin que aquellos rebeldes del desierto.
Al momento de redactar este artículo, sentí de parte del SEÑOR escribir que, según él escogió a Moisés como profeta, para conducir al pueblo por medio de la Ley y se levantó la generación de Coré en rebelión contra Moisés, cuando Dios mismo se encarnó en JESUCRISTO para guiar a SU pueblo mediante la revelación del evangelio del reino de los cielos, ¿no se levantaron los líderes religiosos quienes alcanzaron una ventaja social vendido por la política romana y entregaron al heraldo del pueblo de Israel en las manos de los gentiles?
Las Escrituras nos presentan un testimonio claro e inquebrantable sobre este asunto de la rebelión. Deuteronomio 11:6 graba con fuego, en la memoria del pueblo de Dios, lo que Él hizo con los seguidores de Coré, estableciendo un precedente eterno.
Deuteronomio 11:6 (LBLA)
y lo que hizo a Datán y Abiram, los hijos de Eliab, hijo de Rubén, cuando la tierra abrió su boca y los tragó a ellos, a sus familias, a sus tiendas y a todo ser viviente que los seguía, en medio de todo Israel
Este patrón de rebelión del pueblo de Dios, no se trató de un evento aislado en el pasado. Apocalipsis 2:14 nos muestra cómo el espíritu de Coré resurge, generación tras generación a través de aquellos quienes como Balaam, corrompen al pueblo de Dios con falsos dogmas.
Pero las Escrituras no solo nos muestran el problema, también nos señalan el remedio.
Leamos una porción bíblica…
Apocalipsis 2:14 (NTV)
»Pero tengo unas cuantas quejas en tu contra. Toleras a algunos de entre ustedes que mantienen la enseñanza de Balaam, quien le enseñó a Balac cómo hacer tropezar al pueblo de Israel. Les enseñó a pecar,
Hoy el Espíritu Santo nos confronta con una pregunta apremiante: ¿qué camino seguiremos? ¿Imitaremos a Coré, disfrazando nuestra desobediencia con supuesta espiritualidad, según 2 Crónicas 31:14?
¿O escogeremos el ejemplo de JESÚS?, quien siendo Dios, no escatimó en abandonar SU gloria para venir al mundo, para levantar el tabernáculo caído del rey David, habiéndonos redimido de nuestros pecados, nos confirió el oficio de sumos sacerdotes de SU santuario eterno.
Pero hay esperanza. Así como Dios preservó un remanente fiel en los días de Coré, hoy nos llama a ser esos siervos fieles que administran los misterios de Dios con temor y temblor (1 Corintios 4:1-2). La verdadera libertad no se encuentra en buscar “mejorar” la doctrina de Cristo, sino en someternos al yugo de Cristo, el cual hace liviana nuestras cargas diarias.
Mateo 11:30 (RVR1960)
porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Concluyo, iglesia, el camino de Coré nos confronta con una verdad eterna: la rebelión contra Dios, aunque se disfrace de justicia o una espiritualidad religiosa, lleva siempre a la maldición.
Pero hay esperanza para quienes han sido puestos en Cristo, porque gozan de la verdadera libertad en servir, no por imposición o por un temor infundado por falsos maestros, sino que sus corazones han sido renovados para cumplir con el propósito de JESUCRISTO, en anunciar el mundo las buenas nuevas del evangelio del reino de los cielos.
Proverbios 1:33 (RVR1960)
Mas el que me oyere, habitará confiadamente
Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.
Que esta exposición nos motive a examinar nuestro corazón, para abandonar todo espíritu de rebelión que nos lleva al camino ancho, donde los líderes religiosos operan, empeñados en mejorar el camino que conduce al reino de los cielos, por medio de la imposición de dogmas según sus propias reflexiones, para operar en el ministerio de la reconciliación, dando a conocer las realidades eternas del evangelio del reino de los cielos.
Gracia y paz.
𝑀𝑎𝑟𝑖𝑎 𝐼𝑧𝑎𝑏𝑒𝑙 𝑀𝑒𝑠𝑡𝑟𝑒
Profeta de Yom Teruah Ministries ®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com