domingo, 19 de julio de 2026

18/julio/2026 🖋️ Visión: El Camino y la Marcha





18/julio/2026
🖋️
 Visión: El Camino y la Marcha
15 de julio de 2026
Libreta N° 12, página 57


El pasado 15 de julio de 2026, me encontraba en mi cama, buscando el descanso de la noche. En ese instante impreciso en que el sueño empieza a ganar terreno —donde la línea entre lo terrenal y lo espiritual se vuelve delgada, evocando aquellas palabras de 2 Corintios: «si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe»—, la soberana voluntad de mi Señor Jesucristo se manifestó. Por Su pura misericordia, mis ojos espirituales se abrieron a una visión.

Frente a mí se desplegó un escenario: un camino largo, una ruta que se extendía en curvas pronunciadas y se perdía en la distancia, naciendo desde un punto muy lejano en el horizonte. Aquellos hombres vestidos con uniformes color verde olivo, de un tono intermedio y firme, avanzaban con determinación desde la lejanía sobre ese largo camino sinuoso, acortando la distancia hacia el punto exacto donde yo me encontraba.

Yo estaba ubicada cerca de un vagón de color gris, una estructura austera con una sola puerta y unas pequeñas escaleras de madera para acceder a ella. El vagón estaba sólidamente ensamblado con tornillos notablemente grandes.

A medida que la marcha se aproximaba, la nitidez de la visión aumentó y logré distinguir con claridad sus rostros. Eran hombres de tez blanca y rasgos orientales. Cada uno de ellos llevaba una cinta roja, ancha y llamativa, sujeta en su brazo derecho, y portaban armas largas con firmeza militar. Desde la distancia, y cobrando una fuerza cada vez mayor a medida que se acercaban, el eco de sus pasos firmes venía acompañado por el sonido potente de una marcha y un cántico que resonaba en el ambiente.

Justo a mi lado derecho, se alzaba otra estructura muy particular, similar a aquellas plataformas elevadas de madera donde se sitúan los jueces en las carreras de velocidad para dar la señal de salida. Era una torre alta, cuyas bases de madera estaban reforzadas con vigas cruzadas en forma de "X", y estaba coronada por un pequeño techo de láminas de zinc.

De repente, desde esa misma estructura elevada, vi aproximarse a un hombre. Su vestimenta mantenía el mismo uniforme verde olivo, pero portaba una distinción clara: su gorra militar era más alta, denotando una posición de mando o autoridad superior. En su mano, sostenía con firmeza una bandera de color rojo intenso, de un tamaño imponente.

Aquel hombre de autoridad comenzó a ondear la bandera roja, moviéndola de un lado a otro de manera enérgica. Al mismo tiempo, proclamaba palabras con una fuerza rotunda en un idioma extranjero, con una sonoridad que recordaba idiomas orientales. 

Lo que más impactó mi espíritu fue que el hombre pronunció aquellas palabras fuertes dos veces corridas, repitiendo su proclamación de manera consecutiva. Cada vez que él pronunciaba esas palabras, los soldados le contestaban de igual manera, con una energía y una fuerza impresionante, mientras continuaban su avance decidido hacia el vagón gris.

Al fijar mi mirada en la bandera que batía en el aire, pude distinguir con claridad que contenía símbolos muy específicos. En uno de sus lados, llevaba impresas varias estrellas doradas. En la otra parte del lienzo, resaltaba un emblema: un círculo de un color rojo más oscuro, rodeado perfectamente por un círculo exterior de color dorado. En el mismo centro de este diseño, había unos caracteres o letras que no alcanzo a descifrar si eran de origen chino o japonés. Y justo sobre este símbolo de círculos y letras, se desplegaban unas alas grandes y doradas, como las alas de un pájaro.

La visión completa se repitió de manera idéntica dos veces seguidas, como si el Señor quisiera grabar cada detalle en mi memoria y recalcar la firmeza de lo que me estaba mostrando.

Al despertar de aquella escena, mi primera reacción fue ponerme en oración, rogándole a mi Señor Jesucristo que tenga misericordia de este mundo. Aunque sé que el Señor me ha concedido este don que no pedí, y sé que nada debe sorprenderme, la experiencia me dejó completamente atónita, un asombro que me acompaña por días.

Al día siguiente, con el recuerdo aún fresco y el corazón conmovido, procedí a registrar cada detalle en mi libreta número 12, en la página 57, como testimonio de lo que me fue permitido ver.

🚩
 Análisis de Simbología Histórica y Militar

Nota: Este análisis es un registro basado en la observación documental de símbolos. Comparto este borrador con ustedes en obediencia a mi Señor Jesucristo. Si Él me inquieta a regresar a mi libreta para añadir más claridad o detalles sobre esta visión, lo haré saber oportunamente.

1. La Bandera Roja y Estrellas Doradas: Suelen asociarse históricamente con potencias de Asia Oriental, destacando la bandera de la República Popular China por su uso de estrellas doradas sobre fondo rojo.

2. Círculos y Alas Doradas: En la heráldica y emblemas militares, la combinación de alas desplegadas sobre círculos concéntricos se utiliza frecuentemente en cuerpos de élite y aviación para representar autoridad central y mando superior.

3. Uniforme Verde Olivo y Cinta Roja: El verde olivo es estándar en infantería, mientras que el uso de brazaletes de colores brillantes (como la cinta roja) tiene un propósito histórico de identificación rápida en fuerzas de asalto o guardias ideológicas.

* Referencias Consultadas

Bandera de China: Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/topic/flag-of-China

Símbolos y Banderas Militares: Flags of the World (CRW Flags). https://www.fotw.info/flags/

Gracias por leer y le ruego a Dios que les continue bendiciendo. 

Autoría:
María Izabel Mestre
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados 
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com 

lunes, 29 de junio de 2026

29/junio/2026 3:30 p.m. 📌 Un susurro en la tarde: Cuando la rutina cede el paso a la intercesión




29/junio/2026

3:30 p.m.


📌 Un susurro en la tarde: Cuando la rutina cede el paso a la intercesión


Las letras en azules o grises les llevará directamente a:

⬇️

Facebook La Caverna del Profeta

Eran las 3:30 de la tarde. El sol brillaba con fuerza afuera y el calor se sentía denso mientras yo intentaba poner en orden la cocina. Entre los quehaceres diarios y el cansancio, vi a mi esposo Juan llegar del trabajo. No venía con las manos vacías; traía la cena consigo. En ese instante, elevé un "gracias a Dios" sincero desde lo profundo de mi corazón: hoy no tendría que cocinar, un pequeño pero tierno regalo de gracia en medio de una tarde calurosa.

Sin embargo, el verdadero descanso no sería físico, porque los planes de Dios eran otros.  


Al sentarme a la mesa, justo cuando el cuerpo se disponía a relajarse, la atmósfera cambió por completo. No fue un pensamiento pasajero ni una distracción; fue un peso real, profundo y directo en mi espíritu. Una necesidad urgente de orar por Estados Unidos —la nación que me vio nacer— se apoderó de mí. 


Recordé de inmediato la exhortación que encontramos en 1 Timoteo 2:1-2, donde se nos pide «que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias... por los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente». Sentí que ese mandato se volvía una responsabilidad viva en mi comedor.


Pero junto a la carga de la intercesión, un temor reverente y sobrecogedor me inundó el pecho: la certeza inexplicable de que algo grande, algo crucial, está por ocurrir en esa tierra. Fue como un eco de lo que dice Amós 3:7: «Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos». El peso en mi espíritu era el aviso de que algo se está moviendo en lo espiritual.


Frente a la cena servida y bajo la luz de una tarde soleada, el temor intentó tomar ventaja, pero la misma carga me empujó a la oración. Traje a mi mente la promesa de Filipenses 4:6-7, que nos recuerda: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego... Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones».


Fue así como la cocina se convirtió en un altar espontáneo. Hay momentos donde la rutina se detiene porque Dios decide hablar, y hoy tocó doblar rodillas y continuar intercediendo por la tierra que me vio nacer.


Gracia y paz. 


Autoría:

María Izabel Mestre

Profetisa de Yom Teruah Ministries®

La Caverna del Profeta®

Pentecostales Reformados 

Carolina, Puerto Rico

profetamariaimestre@gmail.com

El peligro de confiar en el hombre: Una reflexión desde el corazón de Dios.





Nota: DESCARGO DE RESPONSABILIDAD/ NOTA EDUCATIVA: El tema que comparto es con fines estrictamente informativos, históricos, teológicos y de concienciación social.

Las menciones a figuras e ideologías del pasado (como el régimen nazi) se realizan bajo el marco del análisis documental de la serie de Netflix "Hitler y los nazis: La maldad a juicio", con el único objetivo de reflexionar sobre las consecuencias del odio en la historia humana y promover la paz, el discernimiento y los valores morales basados en la Biblia. En mi Blog y en la pagina de grupo en Facebook, La Caverna del Profeta, rechaza categóricamente cualquier forma de discriminación, violencia o discurso de odio.


📌El peligro de confiar en el hombre: Una reflexión desde el corazón de Dios


Lunes 29 de junio del 2026, de madrugada, mientras el silencio aún cobijaba la casa y me encontraba en un momento íntimo de oración, intercediendo por la situación que esta viviendo nuestro país hermano Venezuela y la nación donde nacie Estados Unidos, sentí una profunda inquietud en el espíritu. Fue una guía clara del Señor que me impulsó a buscar entre mis notas y desempolvar mi libreta número 11. 


Al abrirla, mis ojos se detuvieron en una página específica que llevaba una fecha precisa: 19 de julio del 2024. Allí, plasmado en mi propio puño y letra, redescubrí un borrador y un resumen detallado sobre la docuserie de Netflix, Hitler y los nazis: La maldad a juicio.


Volver a leer esos apuntes en la quietud de la madrugada no fue una simple coincidencia; fue un recordatorio urgente. El documental, dirigido por Joe Berlinger, utiliza los testimonios del periodista William Shirer y las escalofriantes grabaciones de los Juicios de Núremberg para reconstruir el ascenso y la caída del Tercer Reich. 


Sin embargo, al contrastar la historia con la realidad actual, entendí que esta obra no es solo el archivo de un horror pasado, sino un espejo de advertencia para el presente. La historia nos demuestra que las democracias no mueren de la noche a la mañana; mueren cuando el pueblo pierde la capacidad de discernir. (Oseas 4:6)


Analizar la figura de Adolf Hitler hoy día requiere de un profundo respeto y madurez intelectual. No se trata de lanzar acusaciones ligeras a los líderes de nuestra era, sino de examinar con rigor los patrones psicológicos y políticos que se repiten. Al sumergirme de nuevo en mis apuntes, recordaba cómo los historiadores y sociólogos entrevistados en la docuserie desmenuzan la psicología de Hitler. 


No se trataba de una simple postura política; era una obsesión mística y enfermiza, un desprecio absoluto por la diversidad de la raza humana. El régimen nazi transformó el odio en una estructura gubernamental, creando una macabra jerarquía social: en la cúspide colocaron a los nórdicos (la supuesta "raza aria" pura); un escalón más abajo a los eslavos, negros y árabes, considerados "subhumanos"; y en el fondo, marcando para la aniquilación total, a los judíos.


Al reflexionar en esto, la raíz espiritual se hace evidente. Esta obsesión por clasificar, degradar y destruir la vida es la manifestación del enemigo de las almas, aquel que la Biblia describe en Juan 10:10 como el que viene «sino para hurtar y matar y destruir». 


Cuando un gobierno intenta dictaminar quién es digno de vivir y quién no, usurpa el trono del Creador, olvidando que ante los ojos de Dios «no hay acepción de personas» (Romanos 2:11) y que cada ser humano fue diseñado a su imagen y semejanza (Génesis 1:27).


Al repasar las líneas más detalladas de mi libreta, encontré el mecanismo exacto en que operaba este mal: el odio fue minuciosamente patrocinado por el gobierno. 


El aparato estatal utilizo la prensa para distribuir de manera masiva, una demagogia diseñada para denunciar a los judíos como "extranjeros parásitos", culpándolos de la degeneración cultural, política y económica de Alemania. Justo al lado de ese dato histórico, recordé por qué anoté en letras grandes una palabra contemporánea: microagresión, y la referencia al portal Medical News Today. La psicología actual define una microagresión como un comentario, exclusión o acción cotidiana que, de forma sutil o camuflajeada, se dirige negativamente hacia un grupo marginado.


Lo que el régimen nazi hizo a gran escala comenzó sembrando miles de estas microagresiones cotidianas en el lenguaje del pueblo. Al llamar al prójimo "parásito" en las conversaciones diarias, se destruía paulatinamente la empatía, preparando a la gente común para justificar la barbarie. 


Los expertos señalan cómo se bombardeó la mente de los ciudadanos para que creyeran que la compasión era una debilidad, logrando que vecinos que habían convivido pacíficamente por décadas, se dieran la espalda y se denunciaran mutuamente.


La Palabra de Dios es tajante sobre el poder y el peligro de estas palabras sutiles. Santiago 3:5-6 nos advierte: «Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!». 


Las microagresiones y los comentarios despectivos son esas pequeñas chispas que, si no se frenan con discernimiento moral, terminan incendiando y dividiendo a una nación. Dios nos llama a un estándar radicalmente opuesto: «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes» (Efesios 4:29).


Llevar esto al plano de nuestra realidad actual es una advertencia que debemos tomar con la máxima seriedad. Hoy día, la política y las redes sociales están inundadas de estas retóricas de exclusión y polarización. 


Cuando permitimos que las diferencias ideológicas nos vuelvan apáticos al dolor del prójimo, caemos en la descripción del apóstol Pablo en 2 Timoteo 3:1-3 sobre los tiempos peligrosos, donde los seres humanos se volverían «implacables, calumniadores, sin dominio propio... y sin afecto natural».


Casi al final de la docuserie, una frase resuena con la fuerza de un trueno. Es la advertencia que el periodista William Shirer solía repetir a su familia: «Esto podría pasar aquí». Los investigadores coinciden en que el mayor peligro actual no es que aparezca un líder idéntico a Hitler, sino la complacencia de los ciudadanos comunes que deciden normalizar el odio.


Un Consejo a la Iglesia


Cerré mi libreta número 11 mientras los primeros rayos de sol entraban por la ventana, llevando conmigo una profunda carga en el espíritu. Mi consejo y exhortación para los fieles en Cristo, en este tiempo donde se esta manifestando en el cristianismo institucionado, la gran apostasía, según lo advirtió el temor apostólico, haciendo un llamado urgente a la vigilancia espiritual y a pedir al SEÑOR discernimiento.


La Iglesia no puede convertirse en un eco de las ideologías políticas de este mundo ni en un instrumento de polarización. En la Biblia no existe un llamado para  seguir ciegamente a los líderes de la tierra, porque la Escritura es clara: «No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación» (Salmo 146:3). 


Cuando el pueblo de Dios se apasiona más por una agenda política que por el Evangelio Eterno, corre el peligro de validar discursos elocuentes, pero cargados de veneno, olvidando que «el simple todo lo cree; mas el avisado mira bien sus pasos» (Proverbios 14:15).


El verdadero rol de la Iglesia en la sociedad actual es ser un contrapeso moral, un faro de verdad y un refugio de amor incondicional. 


Nuestra responsabilidad profética (el profeta denuncia) es levantar la voz contra toda microagresión, contra todo discurso que deshumanice al inmigrante, al desvalido o al que piensa diferente, recordando que «el que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra» (Proverbios 14:31). No podemos callar ni ser complacientes ante la injusticia, porque el silencio nos hace cómplices.


Los gobiernos y los imperios humanos pasan, pero el Reino de Dios y su justicia permanecen para siempre. Que el Señor nos halle siendo una Iglesia despierta, que no se deja arrastrar por las corrientes de odio de este siglo, sino que vence con el bien el mal, protegiendo con valentía la dignidad de cada alma que Cristo compró con su sangre.

📌 Compartido en: Facebook: La Caverna del Profeta

Autoría:

María Izabel Mestre

Profetisa de Yom Teruah Ministries®

La Caverna del Profeta®

Pentecostales Reformados 

Carolina, Puerto Rico

profetamariaimestre@gmail.com

domingo, 29 de marzo de 2026

29 de marzo de 2026 Mi Diario/Blog REVELACIÓN PROFÉTICA DEL CÓMO JEZABEL LLEGÓ A SENTARSE EN LA OFICINA DE LA FE

 

29 de marzo de 2026

Mi Diario/Blog

REVELACIÓN PROFÉTICA DEL CÓMO JEZABEL LLEGÓ A SENTARSE EN LA OFICINA DE LA FE

* Antes de continuar leyendo compartí la revelación en:

Facebook: La Caverna del Profeta

Luego de unos días de descanso, mi Señor Jesucristo me inquietó en el espíritu a continuar escribiendo.

Cronología de fechas:

3 de marzo de 2026

Mientras leía y repasaba las páginas de un libro cristiano que mi esposo Juan me regaló, sentí en el espíritu la necesidad de sentarme en el aposento (mi lugar asignado para orar) guardando silencio. 

Mientras buscaba mi libreta y mi Biblia, vino una palabra de mi Señor Jesucristo audiblemente diciendo: “Ven, María, y busca lo que he de hacerte recordar”.

Vino a mi memoria un mensaje profético de una señora de cabello rubio; recordé la tarjeta de presentación que le asigné y me dirigí a mi perfil personal en la aplicación de Facebook. 

Logré encontrar todo fijándome en la fecha 3/marzo/11 y noté la fecha de hoy, 3/marzo/2026. Dije en voz alta: ¡Han pasado 15 años!

Comencé a orar pidiendo a mi Señor que me diera sabiduría y discernimiento para poder entender Su voluntad en este asunto. No escuché ninguna respuesta; era como un silencio majestuoso. Continué orando y el Espíritu Santo me inquietó a leer con mucho detenimiento lo que escribí hace 15 años atrás. 

Al comenzar la lectura, noté que para esa época no contaba con conocimiento teológico, sino que me limitaba a confiar en la experiencia con mi Señor Jesucristo.

Facebook 2011:

(Enlace de referencia: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=108247399254023)

El Espíritu Santo puso mi mirada en la parte donde mi Señor Jesucristo me dice audiblemente: “Yo Soy”, y en la visión:

Vi a mi Señor Jesucristo de espaldas con vestiduras blancas; estiraba su mano derecha y me decía: “Mira y habla lo que he de mostrarte”. Me mostró a una mujer rubia; la misma estaba de espaldas a mí y sentada frente a un espejo contemplándose. El espejo, que no miente, reflejaba su maldad. La mujer rubia se volteó hacia mí y pude ver su realidad: no tenía ojos ni boca.

Mi Señor estiró su mano derecha nuevamente, señalando a la dama de cabello rubio, diciendo: “Tú, mujer, que te levantas como una diosa, fuego consumidor te consumirá”. Luego, ella bajó su rostro y una puerta dimensional se abrió. Jehová me dijo: “Mira, mira y habla”.

Cuando miré hacia la puerta, pude observar a una mujer delgada, de cabello largo, negro y estilo Cleopatra (pollina cuadrada). El cabello estaba enredado en una malla de metal, como las que se usaban en los tiempos medievales. El Espíritu Santo le dijo a mi alma que ella era una guerrera enviada del infierno. La guerrera nos miró con asombro y el Espíritu Santo dijo: “Ella sabe que aquí está la presencia de Jehová”, y la guerrera del infierno no pudo caminar.

Jehová me dijo: “Sierva, tu clamor y preocupación han llegado hasta mi trono” (Daniel 10:12). Entonces, Dios comenzó a dictaminar sentencia sobre la mujer rubia y mis oídos se hicieron sordos.

10 de marzo de 2026

Mientras oraba pidiendo dirección sobre este asunto, palabra de mi Señor Jesucristo vino a mí diciendo: “María, ven y escribe”.

En plena desobediencia solté mi bolígrafo y clamé a mi Redentor. Sentí un nudo en la garganta y un frío que recorrió mis manos, una resistencia física nacida del miedo. Le dije: "Siento temor por las represalias en las redes sociales por decir la verdad y me siento agobiada por lo que está pasando en la nación donde nací, los Estados Unidos de América".

Le clamé diciendo: “¿No sería mejor que me envíes a buscar? Me consume tanta maldad entre los que dicen ser “evangélicos”. Bajé mi rostro, sin deseos de escribir y, de repente, las hojas de los árboles se movían frente a la ventana del aposento y la sombra de los árboles cubrió las ventanas. Esa penumbra me hizo estremecer, recordándome la pequeñez de mi voluntad frente a Su soberanía. Sé que nunca me has abandonado, siempre me cuidas y Tu gracia es eterna.

Pero una cosa he de pedirte, mi Rey: que, de yo faltar en esta tierra algún día por causa de Tu nombre, te ruego, mi Señor, que cuides de mi esposo Juan, regalo que Tú me diste. Su susurro se movía lentamente en el aire que abrazaba los árboles en una brisa invisible.

“Ven”, me dijo nuevamente Jesucristo, “escribe y te mostraré”. Por Su divina gracia me mostró en visión lo siguiente:

Una dama a quien reconocí, de tez blanca, con el cabello rubio hasta los hombros, vestida toda de blanco y con zapatos negors de tacón, cargando una Biblia en una mano y en la otra un maletín negro de alta gama. Ella subía unas escaleras de mármol y al fondo observé el Capitolio de los Estados Unidos de América.

Continué escribiendo y, a la misma vez, orando; pidiendo a mi Señor que me diera sabiduría para entender el propósito de sus órdenes.

2:12 p.m.

La palabra de mi Señor Jesucristo vino a mí nuevamente diciendo: “Ve, ve y profetiza contra ella diciendo”:

Así ha dicho mi Señor Jesucristo, de quien soy testigo:

“Tú” (refiriéndose a la señora antes descrita), “que dices que pastoreas a mi rebaño, te sientas en la ‘Kiseh shel’” (me habló audiblemente en hebreo: כִּסֵּא שֶׁל, silla/trono).

El Espíritu Santo me guió al libro de Mateo 23:1-2 (RVR1960):

“Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos”.

Dice mi Señor: “Te sientas en la cátedra de Moisés que te asignaron y das órdenes como si tuvieras autoridad; usando tus rituales, impones manos en mi Nombre cuando nunca te ordené hacer tal cosa; ordenas a mi rebaño a obedecerte como si tú fueras la creadora de mi Iglesia”.

Mi Señor continuaba diciendo: “Sentada desde la silla que te asignaron en aquel lugar que le llaman “La Oficina de la FE”, hablas a mi Iglesia dando tus órdenes y disimulas la hipocresía”.

Mateo 23:3-4 (RVR1960):

“Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”.

Sintiendo la responsabilidad sobre mis hombros de escribir, es como un peso que solo se aligeraba mediante la oración, continué en reverencia y el Espíritu Santo me guio al texto bíblico de, 

Mateo 21:33 y 46 (RVR1960)

33 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.

46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque este le tenía por profeta.

Sobre Los Labradores Malvados.

Palabra de mi Señor Jesucristo: “Ya en tu silla das órdenes en la viña que tú plantaste, que tú cercaste, que tú cavaste y que tú edificaste, dando a mi Iglesia las uvas amargas de tu viña, abusando como arrendataria. ¿No escuchaste la parábola? ¿Acaso no escuchaste? Escrito está en Isaías 5:1, ¿o acaso piensas que ese cántico va dirigido a ti?”.

Isaías 5:1 (RVR1960):

“Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil”.

“He aquí, María, descansa; estaré contigo, te cuidaré”.

3:05 p.m.

Iré a tomar una siesta. Me entrego al descanso con la paz de haber obedecido, aunque el mensaje sea una carga necesaria para estos tiempos.

Como bien enseñaban grandes hombres de fe como Spurgeon, el verdadero éxito de una iglesia no reside en su influencia externa o en la elegancia de quienes la dirigen, sino en su fidelidad absoluta al Evangelio. Cuando permitimos que el orgullo o los intereses terrenales ocupen el lugar que solo le corresponde a Cristo, terminamos ofreciendo "uvas amargas" a un pueblo que tiene sed de verdad. No podemos olvidar que somos simples labradores en una viña que no nos pertenece; nuestro deber no es dar órdenes para ser servidos, sino servir con temor y temblor al único Dueño de la mies.

La visión del Capitolio y la figura que se levanta con apariencia de piedad, pero con un maletín de intereses ajenos al Reino, nos hace eco de lo que Lloyd-Jones advertía: la mezcla del mensaje divino con las agendas del mundo es la ruina del testimonio cristiano. La Iglesia no es una institución de leyes humanas ni un escenario para el exhibicionismo espiritual; es el cuerpo vivo de Jesucristo. Por eso, mi oración es que despertemos ante la hipocresía que se disfraza de autoridad, para venir a examinar cual es el buen camino donde el único que se sienta en el trono de nuestras vidas es el Señor JESUCRISTO.

Por tal razón los que estamos en Cristo podemos descansar en Su gracia, que es la fuente de nuestra paz, buscando obedecer SU Divino mandamiento que es nuestra urgente responsabilidad en esta hora.

​​Le ruego a Dios que sean bendecidos en sabiduría para entender las Escrituras, gracia y paz.

Autoría:

María Izabel Mestre

Profeta de Yom Teruah Ministries®

La Caverna del Profeta®

Pentecostales Reformados 

Carolina, Puerto Rico

profetamariaimestre@gmail.com