29 de marzo de 2026
Mi Diario/Blog
REVELACIÓN PROFÉTICA DEL CÓMO JEZABEL LLEGÓ A SENTARSE EN LA OFICINA DE LA FE
* Antes de continuar leyendo compartí la revelación en:
Facebook: La Caverna del Profeta
Luego de unos días de descanso, mi Señor Jesucristo me inquietó en el espíritu a continuar escribiendo.
Cronología de fechas:
3 de marzo de 2026
Mientras leía y repasaba las páginas de un libro cristiano que mi esposo Juan me regaló, sentí en el espíritu la necesidad de sentarme en el aposento (mi lugar asignado para orar) guardando silencio.
Mientras buscaba mi libreta y mi Biblia, vino una palabra de mi Señor Jesucristo audiblemente diciendo: “Ven, María, y busca lo que he de hacerte recordar”.
Vino a mi memoria un mensaje profético de una señora de cabello rubio; recordé la tarjeta de presentación que le asigné y me dirigí a mi perfil personal en la aplicación de Facebook.
Logré encontrar todo fijándome en la fecha 3/marzo/11 y noté la fecha de hoy, 3/marzo/2026. Dije en voz alta: ¡Han pasado 15 años!
Comencé a orar pidiendo a mi Señor que me diera sabiduría y discernimiento para poder entender Su voluntad en este asunto. No escuché ninguna respuesta; era como un silencio majestuoso. Continué orando y el Espíritu Santo me inquietó a leer con mucho detenimiento lo que escribí hace 15 años atrás.
Al comenzar la lectura, noté que para esa época no contaba con conocimiento teológico, sino que me limitaba a confiar en la experiencia con mi Señor Jesucristo.
Facebook 2011:
(Enlace de referencia: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=108247399254023)
El Espíritu Santo puso mi mirada en la parte donde mi Señor Jesucristo me dice audiblemente: “Yo Soy”, y en la visión:
Vi a mi Señor Jesucristo de espaldas con vestiduras blancas; estiraba su mano derecha y me decía: “Mira y habla lo que he de mostrarte”. Me mostró a una mujer rubia; la misma estaba de espaldas a mí y sentada frente a un espejo contemplándose. El espejo, que no miente, reflejaba su maldad. La mujer rubia se volteó hacia mí y pude ver su realidad: no tenía ojos ni boca.
Mi Señor estiró su mano derecha nuevamente, señalando a la dama de cabello rubio, diciendo: “Tú, mujer, que te levantas como una diosa, fuego consumidor te consumirá”. Luego, ella bajó su rostro y una puerta dimensional se abrió. Jehová me dijo: “Mira, mira y habla”.
Cuando miré hacia la puerta, pude observar a una mujer delgada, de cabello largo, negro y estilo Cleopatra (pollina cuadrada). El cabello estaba enredado en una malla de metal, como las que se usaban en los tiempos medievales. El Espíritu Santo le dijo a mi alma que ella era una guerrera enviada del infierno. La guerrera nos miró con asombro y el Espíritu Santo dijo: “Ella sabe que aquí está la presencia de Jehová”, y la guerrera del infierno no pudo caminar.
Jehová me dijo: “Sierva, tu clamor y preocupación han llegado hasta mi trono” (Daniel 10:12). Entonces, Dios comenzó a dictaminar sentencia sobre la mujer rubia y mis oídos se hicieron sordos.
10 de marzo de 2026
Mientras oraba pidiendo dirección sobre este asunto, palabra de mi Señor Jesucristo vino a mí diciendo: “María, ven y escribe”.
En plena desobediencia solté mi bolígrafo y clamé a mi Redentor. Sentí un nudo en la garganta y un frío que recorrió mis manos, una resistencia física nacida del miedo. Le dije: "Siento temor por las represalias en las redes sociales por decir la verdad y me siento agobiada por lo que está pasando en la nación donde nací, los Estados Unidos de América".
Le clamé diciendo: “¿No sería mejor que me envíes a buscar? Me consume tanta maldad entre los que dicen ser “evangélicos”. Bajé mi rostro, sin deseos de escribir y, de repente, las hojas de los árboles se movían frente a la ventana del aposento y la sombra de los árboles cubrió las ventanas. Esa penumbra me hizo estremecer, recordándome la pequeñez de mi voluntad frente a Su soberanía. Sé que nunca me has abandonado, siempre me cuidas y Tu gracia es eterna.
Pero una cosa he de pedirte, mi Rey: que, de yo faltar en esta tierra algún día por causa de Tu nombre, te ruego, mi Señor, que cuides de mi esposo Juan, regalo que Tú me diste. Su susurro se movía lentamente en el aire que abrazaba los árboles en una brisa invisible.
“Ven”, me dijo nuevamente Jesucristo, “escribe y te mostraré”. Por Su divina gracia me mostró en visión lo siguiente:
Una dama a quien reconocí, de tez blanca, con el cabello rubio hasta los hombros, vestida toda de blanco y con zapatos negors de tacón, cargando una Biblia en una mano y en la otra un maletín negro de alta gama. Ella subía unas escaleras de mármol y al fondo observé el Capitolio de los Estados Unidos de América.
Continué escribiendo y, a la misma vez, orando; pidiendo a mi Señor que me diera sabiduría para entender el propósito de sus órdenes.
2:12 p.m.
La palabra de mi Señor Jesucristo vino a mí nuevamente diciendo: “Ve, ve y profetiza contra ella diciendo”:
Así ha dicho mi Señor Jesucristo, de quien soy testigo:
“Tú” (refiriéndose a la señora antes descrita), “que dices que pastoreas a mi rebaño, te sientas en la ‘Kiseh shel’” (me habló audiblemente en hebreo: כִּסֵּא שֶׁל, silla/trono).
El Espíritu Santo me guió al libro de Mateo 23:1-2 (RVR1960):
“Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos”.
Dice mi Señor: “Te sientas en la cátedra de Moisés que te asignaron y das órdenes como si tuvieras autoridad; usando tus rituales, impones manos en mi Nombre cuando nunca te ordené hacer tal cosa; ordenas a mi rebaño a obedecerte como si tú fueras la creadora de mi Iglesia”.
Mi Señor continuaba diciendo: “Sentada desde la silla que te asignaron en aquel lugar que le llaman “La Oficina de la FE”, hablas a mi Iglesia dando tus órdenes y disimulas la hipocresía”.
Mateo 23:3-4 (RVR1960):
“Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”.
Sintiendo la responsabilidad sobre mis hombros de escribir, es como un peso que solo se aligeraba mediante la oración, continué en reverencia y el Espíritu Santo me guio al texto bíblico de,
Mateo 21:33 y 46 (RVR1960)
33 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.
46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque este le tenía por profeta.
Sobre Los Labradores Malvados.
Palabra de mi Señor Jesucristo: “Ya en tu silla das órdenes en la viña que tú plantaste, que tú cercaste, que tú cavaste y que tú edificaste, dando a mi Iglesia las uvas amargas de tu viña, abusando como arrendataria. ¿No escuchaste la parábola? ¿Acaso no escuchaste? Escrito está en Isaías 5:1, ¿o acaso piensas que ese cántico va dirigido a ti?”.
Isaías 5:1 (RVR1960):
“Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil”.
“He aquí, María, descansa; estaré contigo, te cuidaré”.
3:05 p.m.
Iré a tomar una siesta. Me entrego al descanso con la paz de haber obedecido, aunque el mensaje sea una carga necesaria para estos tiempos.
Como bien enseñaban grandes hombres de fe como Spurgeon, el verdadero éxito de una iglesia no reside en su influencia externa o en la elegancia de quienes la dirigen, sino en su fidelidad absoluta al Evangelio. Cuando permitimos que el orgullo o los intereses terrenales ocupen el lugar que solo le corresponde a Cristo, terminamos ofreciendo "uvas amargas" a un pueblo que tiene sed de verdad. No podemos olvidar que somos simples labradores en una viña que no nos pertenece; nuestro deber no es dar órdenes para ser servidos, sino servir con temor y temblor al único Dueño de la mies.
La visión del Capitolio y la figura que se levanta con apariencia de piedad, pero con un maletín de intereses ajenos al Reino, nos hace eco de lo que Lloyd-Jones advertía: la mezcla del mensaje divino con las agendas del mundo es la ruina del testimonio cristiano. La Iglesia no es una institución de leyes humanas ni un escenario para el exhibicionismo espiritual; es el cuerpo vivo de Jesucristo. Por eso, mi oración es que despertemos ante la hipocresía que se disfraza de autoridad, para venir a examinar cual es el buen camino donde el único que se sienta en el trono de nuestras vidas es el Señor JESUCRISTO.
Por tal razón los que estamos en Cristo podemos descansar en Su gracia, que es la fuente de nuestra paz, buscando obedecer SU Divino mandamiento que es nuestra urgente responsabilidad en esta hora.
Le ruego a Dios que sean bendecidos en sabiduría para entender las Escrituras, gracia y paz.
Autoría:
María Izabel Mestre
Profeta de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com


