viernes, 12 de abril de 2024

4/mayo/2022 REVELACIÓN PROFÉTICA MEDIANTE SUEÑO


4/mayo/2022 

REVELACIÓN PROFÉTICA MEDIANTE SUEÑO 


Me encontraba en un camino de tierra hollada con señales de pisadas y a la misma vez compactada.  En ambos lados de ese camino había varias posadas para albergar personas.  


Según caminaba podía observar que algunas posadas estaban construidos de diferentes tipos de lujosas telas, otros estilo “camping” al aire libre, otros construidos en madera, paja y en lana fina, todos bien construidos y elaborados. 


Me acerqué al aposento construido de lujosas telas, con los colores azul y blanco, estilo “tipis” hogar de los antiguos indios norteamericanos.  


Al llegar al área de la entrada, escuché un bullicio festejando y el sonido que imitan las copas de cristal al chocar una con otras. 


De inmediato salió una dama vestida elegante con accesorios de lujos diciendo: “no te queremos aquí” a la misma vez los que se albergaban gritándome, “no la queremos aquí”, marchándome de aquel lugar.


Continué mi camino y veía en cada aposento el mismo bullicio, personas hablando en voz alta, bebiendo, comiendo y cantando.


Al llegar a la entrada del aposento construido en lino fino observé que la construcción, paredes y el suelo era de excelente calidad. 


Escuché al fondo del aposento que las personas se “ministraban” entre ellos usando los métodos de persuadir y conmover de una forma retórica. 


Se ministraban entre sí, se proclamaban, decretaban y declaraban cielos abiertos, tiempos de prosperidad y tiempos de aumentos en las finanzas, continuaban con sus retóricas celebrando, bebiendo y comiendo.  


De inmediato, de la puerta, sale una señora con un vestido largo de lino fino semejante a “kalasiris”, la moda que usaban las mujeres egipcias.


Le pregunté si tenía un lugar disponible para descansar y comer ya que tenía hambre.  Ella contestándome de una manera despectiva diciéndome que no era bienvenida en aquel lugar y a la misma vez salieron varios hombres vestidos también de lino fino gritándome que me fuera.


Continúe caminando hacia el final del camino.  Vi un aposento  construido en roca, tenía un camino de pastos verdes, había un silencio y afuera estaba sentada una señora de aspecto modesto quien alzó su mirada, se aproximó a mí corriendo y de forma amable me tomó de la mano guiándome hacia aquel aposento a la misma vez me preguntó si tenía hambre. Le contesté que sí.


Entramos al aposento, todo estaba construido en piedra rústica, las paredes desniveladas,  el lugar estaba lleno de personas comiendo una sola torta de harina y una sola copa con un poco de vino. 


La señora me dijo: “ven, siéntate y reposa, hay un lugar disponible cerca de la fogata”, justo al lado de la mesa donde ella amasaba la harina para las tortas, las cocinaba y servía el vino.  


Me senté, dándole las gracias y ella me sirvió una torta con un vaso con un poco de vino, pasaron otras personas y ella continuaba sirviendo. Unos le pagaban, otros le dejaban una sola moneda y otros no tenían dinero para pagarle pero ella como quiera le daba de comer. 


Vi que la harina, las tortas, el aceite, la fogata y el vino no menguaban.


En aquel lugar las personas hablaban bajito entre sí, no se escuchaba ningún bullicio, todos estaban cómodos sentados a la mesa, el suelo estaba construido con una roca sólida, con un poco de tierra pero las personas disfrutaban de aquel lugar y de la comida.


Comencé a hablar con la señora sobre la salvación en Cristo JESÚS y ella me dijo: “veo que muchos te cerraron la puerta, nadie te quiere y nadie quiere escucharte, pero aquí”, señalando a las personas sentadas, “te quieren y te han escuchado, al igual que él señalando a una persona que estaba detrás de mí donde había una mesa.


Escuche la persona que estaba detrás de mí se levantó porque escuche que movió la silla de madera y todos en aquel lugar cayeron de rodillas postrados y alabando, la persona puso su mano sobre mi hombro izquierdo, automáticamente voltee la cabeza para mirar pudiendo ver las vestiduras del Maestro.


Caí al suelo y toda esa frustración de sufrir el rechazo de la gente, el hambre y la sed se fueron, sintiéndome indigna de levantarme para ver su rostro, despertando del sueño. 


Mi deseo era quedarme postrada por la Eternidad ante el Maestro por que su presencia lo llena todo.  Vale la pena sufrir por causa de seguir las pisadas del Maestro.  


Gracia y paz.


María Izabel Mestre 

Yom Teruah Ministries®

Pentecostales Reformados 

Carolina, Puerto Rico

profetamariaimestre@gmail.com

   






  


 


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