domingo, 19 de julio de 2026

18/julio/2026 🖋️ Visión: El Camino y la Marcha





18/julio/2026
🖋️
 Visión: El Camino y la Marcha
15 de julio de 2026
Libreta N° 12, página 57


El pasado 15 de julio de 2026, me encontraba en mi cama, buscando el descanso de la noche. En ese instante impreciso en que el sueño empieza a ganar terreno —donde la línea entre lo terrenal y lo espiritual se vuelve delgada, evocando aquellas palabras de 2 Corintios: «si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe»—, la soberana voluntad de mi Señor Jesucristo se manifestó. Por Su pura misericordia, mis ojos espirituales se abrieron a una visión.

Frente a mí se desplegó un escenario: un camino largo, una ruta que se extendía en curvas pronunciadas y se perdía en la distancia, naciendo desde un punto muy lejano en el horizonte. Aquellos hombres vestidos con uniformes color verde olivo, de un tono intermedio y firme, avanzaban con determinación desde la lejanía sobre ese largo camino sinuoso, acortando la distancia hacia el punto exacto donde yo me encontraba.

Yo estaba ubicada cerca de un vagón de color gris, una estructura austera con una sola puerta y unas pequeñas escaleras de madera para acceder a ella. El vagón estaba sólidamente ensamblado con tornillos notablemente grandes.

A medida que la marcha se aproximaba, la nitidez de la visión aumentó y logré distinguir con claridad sus rostros. Eran hombres de tez blanca y rasgos orientales. Cada uno de ellos llevaba una cinta roja, ancha y llamativa, sujeta en su brazo derecho, y portaban armas largas con firmeza militar. Desde la distancia, y cobrando una fuerza cada vez mayor a medida que se acercaban, el eco de sus pasos firmes venía acompañado por el sonido potente de una marcha y un cántico que resonaba en el ambiente.

Justo a mi lado derecho, se alzaba otra estructura muy particular, similar a aquellas plataformas elevadas de madera donde se sitúan los jueces en las carreras de velocidad para dar la señal de salida. Era una torre alta, cuyas bases de madera estaban reforzadas con vigas cruzadas en forma de "X", y estaba coronada por un pequeño techo de láminas de zinc.

De repente, desde esa misma estructura elevada, vi aproximarse a un hombre. Su vestimenta mantenía el mismo uniforme verde olivo, pero portaba una distinción clara: su gorra militar era más alta, denotando una posición de mando o autoridad superior. En su mano, sostenía con firmeza una bandera de color rojo intenso, de un tamaño imponente.

Aquel hombre de autoridad comenzó a ondear la bandera roja, moviéndola de un lado a otro de manera enérgica. Al mismo tiempo, proclamaba palabras con una fuerza rotunda en un idioma extranjero, con una sonoridad que recordaba idiomas orientales. 

Lo que más impactó mi espíritu fue que el hombre pronunció aquellas palabras fuertes dos veces corridas, repitiendo su proclamación de manera consecutiva. Cada vez que él pronunciaba esas palabras, los soldados le contestaban de igual manera, con una energía y una fuerza impresionante, mientras continuaban su avance decidido hacia el vagón gris.

Al fijar mi mirada en la bandera que batía en el aire, pude distinguir con claridad que contenía símbolos muy específicos. En uno de sus lados, llevaba impresas varias estrellas doradas. En la otra parte del lienzo, resaltaba un emblema: un círculo de un color rojo más oscuro, rodeado perfectamente por un círculo exterior de color dorado. En el mismo centro de este diseño, había unos caracteres o letras que no alcanzo a descifrar si eran de origen chino o japonés. Y justo sobre este símbolo de círculos y letras, se desplegaban unas alas grandes y doradas, como las alas de un pájaro.

La visión completa se repitió de manera idéntica dos veces seguidas, como si el Señor quisiera grabar cada detalle en mi memoria y recalcar la firmeza de lo que me estaba mostrando.

Al despertar de aquella escena, mi primera reacción fue ponerme en oración, rogándole a mi Señor Jesucristo que tenga misericordia de este mundo. Aunque sé que el Señor me ha concedido este don que no pedí, y sé que nada debe sorprenderme, la experiencia me dejó completamente atónita, un asombro que me acompaña por días.

Al día siguiente, con el recuerdo aún fresco y el corazón conmovido, procedí a registrar cada detalle en mi libreta número 12, en la página 57, como testimonio de lo que me fue permitido ver.

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 Análisis de Simbología Histórica y Militar

Nota: Este análisis es un registro basado en la observación documental de símbolos. Comparto este borrador con ustedes en obediencia a mi Señor Jesucristo. Si Él me inquieta a regresar a mi libreta para añadir más claridad o detalles sobre esta visión, lo haré saber oportunamente.

1. La Bandera Roja y Estrellas Doradas: Suelen asociarse históricamente con potencias de Asia Oriental, destacando la bandera de la República Popular China por su uso de estrellas doradas sobre fondo rojo.

2. Círculos y Alas Doradas: En la heráldica y emblemas militares, la combinación de alas desplegadas sobre círculos concéntricos se utiliza frecuentemente en cuerpos de élite y aviación para representar autoridad central y mando superior.

3. Uniforme Verde Olivo y Cinta Roja: El verde olivo es estándar en infantería, mientras que el uso de brazaletes de colores brillantes (como la cinta roja) tiene un propósito histórico de identificación rápida en fuerzas de asalto o guardias ideológicas.

* Referencias Consultadas

Bandera de China: Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/topic/flag-of-China

Símbolos y Banderas Militares: Flags of the World (CRW Flags). https://www.fotw.info/flags/

Gracias por leer y le ruego a Dios que les continue bendiciendo. 

Autoría:
María Izabel Mestre
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados 
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com