jueves, 23 de julio de 2026

22 de julio de 2026 🖋️ La Palabra de Dios frente al Aumento del Odio en las Naciones


22 de julio de 2026
🖋️
La Palabra de Dios frente al Aumento del Odio en las Naciones

* Compartido en mi pagina de grupo en Facebook: La Caverna del Profeta

Mientras terminaba mi desayuno en horas de la madrugada, el día 5 de julio de 2026, palabra de mi SEÑOR JESUCRISTO vino a mí audiblemente llamándome por mi nombre: «María».
Reconociendo la voz de mi SEÑOR, le contesté: «Heme aquí». Inmediatamente, en obediencia, tomé mi bolígrafo y mi libreta número 12 e incliné mi rostro esperando escuchar su voz. Me dijo: «He aquí que aumentará el odio en muchos países y en las naciones, en especial en el centro de Europa».
Comencé a anotar en mi libreta sus palabras y a orar pidiendo que me guiara y que guardara mi corazón.
Por décadas he observado cómo el odio toma distintas formas y avanza en la sociedad, y al mirarlo a la luz de las Escrituras, comprendo que no es más que el síntoma de un problema mucho más profundo: un corazón alejado de su Creador.
El profeta Jeremías nos recuerda la condición del ser humano:
«Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» (Jeremías 17:9)
Cuando el ser humano le da la espalda a Dios y busca gobernarse a sí mismo, el resultado inevitable es la división. La soberbia y el orgullo ocupan el lugar del amor, y el prójimo —creado también a la imagen de Dios— deja de ser visto con dignidad para convertirse en un rival.
El apóstol Santiago lo explicó claramente:
«¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.» (Santiago 4:1-2)
El aumento del odio en las naciones es la cosecha natural de un mundo que intenta caminar sin Dios. El odio ciega la razón, endurece la sensibilidad y destruye la empatía. Una persona o una nación dominada por el rechazo hacia los demás termina consumiéndose a sí misma. Sin la gracia transformadora de Dios, el ser humano queda atrapado en una espiral de hostilidad de la cual no puede salir por sus propios medios.
Jesús nos dejó una enseñanza clara y contracultural:
«Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.» (Mateo 5:44)
Mientras oraba y sentía esa pesadez por lo que ocurre en la tierra, el Espíritu Santo me guió con claridad a estos textos bíblicos, recordándome que cuando percibimos la realidad del mundo, nuestra primera reacción no debe ser la queja, sino doblar rodillas.
Como pueblo de Dios, se nos ha dado una encomienda sagrada:
«Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.» (2 Corintios 5:18)
Clamar por misericordia es reconocer que solo la luz del Evangelio Eterno puede derribar los muros de hostilidad.
En tiempos donde el odio parece multiplicarse —algo que por décadas he observado manifestarse de distintas maneras—, comprendo que la respuesta jamás será la indiferencia. El llamado para nosotros hoy es permanecer buscando el rostro de Dios en su Palabra y perseverando en la oración.
Pidamos a Dios que nos conceda un corazón sensible, capaz de dolerse por el estado de las naciones, oremos con fe para que Su misericordia alcance a los pueblos, trayendo convicción, arrepentimiento y verdadera paz en Cristo JESÚS.
Gracia y paz.
Autoría:
María Izabel Mestre
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com

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